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Pablo Neruda

[ Ver carta del escritor ]

Una inteligencia singular, la profusión creativa, la diversidad temática.

Una distribución de la masa gráfica personalizada -que no respeta los márgenes pero se ubica perfectamente en el centro de la hoja, logrando dar una impresión armónica del texto- describe con gracia (dominio estético) un triángulo (símbolo de la razón) invertido sobre una plataforma de palabras claves.

La velocidad del trazado se nota en la fluidez de un movimiento con cierta precipitación que implica tanto agilidad mental como ansiedad y sondeo permanente de hipótesis.

Los puntos de las ies altos indican una imaginación idealista, pero también los puntos ausentes reflejan sus distracciones y cierta ligereza en tanto concentración y método.

La amistad, los afectos, un carácter apasionado y sensible.

La intensa inclinación dextrógira de la letra y los óvalos de las “a” abiertos hacia la derecha nos habla de quien desea vivamente el contacto con los demás.

La cohesión ligada (y en palabras como “nuestra” y “poetas” hiperligada, que no se cortan ni cuando debe colocar la barra de la t) sugiere la necesidad de unirse, en su caso, a vínculos respaldados por intereses y experiencias compatibles.

En la colocación y la forma irregular de las barras de la t la voluntad se guarda un último capricho.

Las formas de una escritura filiformes nos introducen al terreno de la comunicación diplomática y hasta ambivalente, posiblemente en un discurso que lleva implícito otro mensaje.

 La obsesión por el océano y la angustia vital como motor de la búsqueda.

Tanto el contorneo de una rúbrica ensortijada (ver subrayado de “Pablo”) como el aspecto de las líneas curvas que parecen serpentear en la hoja y las terminaciones de palabra diluidas, grafican ondas de agua en constante vaivén.

En términos grafométricos, estos finales inacabados significan las vacilaciones, las idas y vueltas antes de concretar una situación amorosa, o bien la dificultad en general para tomar decisiones.

Por márgenes y situación en el papel, las palabras “y” (que es vinculante) y la palabra “dos” (que nos salva de la soledad) parecen concluir en un punto donde pasado y presente se cruzan y se sintetizan en un monosílabo interrogante

   
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